AMOR DE DIOS

Señor,
yo sé que mi amor a Ti es verdadero.
Tú heriste mi corazón con tu palabra
y yo te amé...

y además también el cielo y la tierra
y todas las cosas que hay en ellos
me están diciendo de todas partes
que te amé;

y no solo a mí, sino a todos los hombres,
para que así no tengan excusa alguna.
Con todo, Tú te compadecerás
mucho más de aquel de quien ya
te compadeciste

y le darás más tu misericordia
con aquel que es misericordioso,
ya que de otro modo el cielo y la tierra
proclamarían tus alabanzas a los sordos.

y ¿qué es lo que amo cuando yo te amo
a Ti, oh Dios mío?

No es una belleza de cuerpo,
ni una hermosura de tiempo,
ni una blancura de luz,
no es una dulce melodía de una canción,
ni una fragancia de flores, de perfumes
o de aromas;

no es la dulzura del maná ni de la miel,
ni de ningún deleite que pertenezca
al cuerpo.
Nada de esto es lo que yo amo
cuando amo a mi Dios.

Y sin embargo yo amo cierta luz
y cierta voz y cierto alimento
y cierto deleite,
cuando amo a mi Dios,
luz, voz, fragancia, alimento y deleite

de mi hombre interior,
donde resplandece a mi alma
lo que no ocupa lugar,
se oye un sonido
que no lo lleva el viento,

se percibe una fragancia,
que no se disipa en el aire,
se gusta un alimento,
que no se consume comiendo
y se une lo que al estar satisfecho no separa.

Esto es lo que amo,
cuando te amo a ti, Dios mío.
( Conf X 6,8)